La gran pregunta es si el club ha tributado por esa cantidad o lo ha hecho el '11'
El coste oficial del fichaje de Neymar da Silva, reflejado en los contratos entregados por el dimitido Sandro Rosell a la Audiencia Nacional, es de 95 millones.
Es decir, 38 más de lo que la Junta declaró al presentar al crack en
junio del año pasado. Pero el coste final de la operación dista mucho de
saberse... de momento.
Entre otras razones, porque queda por ver qué dice la Agencia Tributaria de la carga fiscal que suponen los conceptos que constan en el contrato de fichaje del '11' culé que se encubrió bajo otros siete contratos, presumiblemente, con cuatro objetivos en uno: despistar a la Hacienda española; abonar lo mínimo posible a los dos fondos brasileños que poseían el 45% de los derechos;
no enfadar más de la cuenta a un Leo Messi que pese a sus cuatro
Balones de Oro es de facto el segundo mejor pagado de la plantilla y no
arrebatar la vitola de "jugador más caro de la historia" a Cristiano.
Esto último es, visto lo visto, un imposible físico y metafísico ya que
como mínimo el brasileño ha salido por un millón de euros más que los 94
que costó el transfer del luso del United al Madrid.
Fiscalmente, lo normal es que la Agencia Tributaria considere los 50 millones desembolsados a la sociedad N&N (Neymar&Neymar) del jugador y su padre como salario encubierto. Que es lo que en realidad es y lo que hizo echarse para atrás, por ejemplo, al Real Madrid. Los blancos vieron cómo esta argucia no colaría ante el Ministerio de Hacienda y, por tanto, encarecería la operación en decenas de millones de euros.
La gran pregunta es si el Barça ha pagado a Hacienda o no por esos 50 millones o lo ha hecho el jugador. Lo normal es que esa cantidad sea limpia para el protagonista,
toda vez que los futbolistas pactan siempre las cantidades en neto.
Conclusión: el futbolista no ha debido satisfacer el correspondiente
Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), ya que el plus impositivo
correría a cargo de sus actuales empleadores. De lo contrario, los 50
millones se quedarían en 22 para Neymar. Algo impensable en un mundo en
el que las estrellas no saben lo que es una subida fiscal o liquidar de
su bolsillo el IRPF.
Conviene no olvidar que el IRPF de 2013 se devengará como muy tarde el 30 de junio de 2014, con lo cual el club de Aristides Maillol podría alargar el proceso hasta entonces.
La factura fiscal del fichaje más caro
¿Y de cuánto sería la factura fiscal del que ya es el traspaso más
oneroso de la historia del balompié? Lo primero que hay que tener en
cuenta es que Cataluña padece el tipo marginal del IRPF más alto, no sólo de España sino de toda Europa (56%), empatada con Suecia.
Teniendo en cuenta la cifra satisfecha a N&N (50 millones netos) en lo que, según los querellantes, es "salario simulado"
-término similar al empleado por el PP al referirse al finiquito de
Luis Bárcenas-, estaríamos hablando de una factura fiscal de 63 millones
de euros. Importe que habría que sumar a los 95 que costó por
diferentes conceptos -derechos federativos, amistosos, comisiones
ocultas y los 50 abonados a N&N- la mayor promesa del fútbol
universal. Es decir, 158 millones de euros sin sumar lo que hipotéticamente puedan ganar en un tribunal los fondos que poseían el 45% de los derechos: DIS (40%) y Teisa (5%).
Hay quien sostiene que debería tributar al 23% al
poderse acreditar en el momento de la firma del vínculo contractual que
Neymar júnior y Neymar sénior ostentaban la condición de "no residentes"
en España. Pero esta interpretación contiene una trampa favorable al
futbolista mejor pagado del Barça y al que sin duda es el padre de
futbolista mejor retribuido del mundo. Y es que si fiscalmente se
consideran salario esos 50 millones sólo podrían tributar al 23% el
primer ejercicio, ya que Neymar será residente en al menos cuatro de los
cinco años de vigencia de su contrato con el club que preside Josep María Bartomeu.
Si se pudiera considerar que es aplicable el 23% la factura fiscal
sería ostensiblemente menor, de unos 15 millones de euros. En
consecuencia, el coste total de la operación para la entidad culé sería
de 110 millones de euros. Todo ello a expensas de lo que resulte de las reclamaciones de los dos fondos
que invirtieron cuando el chico era un aspirante a promesa y que se han
tenido que conformar con menos de ocho millones en una transacción que
no bajará de los 100.
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